2. El debate no puede ser sobre si la ciencia es buena o mala, sino más bien al servicio de quién debe estar, aceptando que el conocimiento es patrimonio de la humanidad. El conocimiento obtenido por la ciencia es de un valor ético neutral, pero no así la tecnología, ya que su utilización puede hacerse con fines moralmente acceptables o reprobables.
3. Lo maravilloso de la ciencia, algo que nos deja perplejos, es que a pesar de todas las limitaciones que nos afectan - temporales, espaciales, cognitivas- hemos sido capaces de comprender bastante bien cómo es el mundo de una forma profunda y significativa. El saber cómo es nuestro mundo, cuál es nuestro lugar en él tanto en el espacio como en el tiempo, cómo llegamos al presente y hacia dónde posiblemente nos dirigimos es la historia más fascinante que conocemos y un triunfo de nuestras limitadas mentes. La ciencia ha descubierto la inimaginable extensión del tiempo, la fraternidad de todos los seres vivo del planeta (la evolución biológica), y la unidad de toda las cosas (la teoría atómica de la materia.